DAR Y RECIBIR
por AEEA
Algunas personas dan mucho por naturaleza, mientras que otras parecen tomar o recibir sin límite.
Los intercambios saludables exhiben un equilibrio entre las acciones de dar y tomar (o recibir). Cuando nos encontramos frente a una persona que toma y absorbe todo lo que le brindamos como una esponja, pero rara vez da algo a cambio, es muy factible que se trata de un abusador emocional.
¿Por qué?
Porque mientras usted da, la otra persona recibe ilimitadamente. Usted le puede estar brindando o dando gratuitamente algunas de las siguientes cosas (o todas):
- Su tiempo
- Su atención
- Su espacio (un lugar en su casa o en su trabajo)
- Su dinero
Además, quizás usted termine compartiendo con esa persona "tomadora", cosas que tienen que ver con su privacidad, como sus amistades o su familia. A veces, llegamos a un punto dónde nos preguntamos: "¿En qué momento pasamos de tener una simple relación de "conocidos" a una relación en la compartimos casi toda nuestra vida con esta persona que ahora nos invade?"
Los "tomadores", que suelen vivir a expensas de nuestras energías, por lo general desaparecen de nuestra vida cuando somos nosotros quienes necesitamos algo de ellos. Si usted siempre le presta el oído a una persona que no cesa de contarle sus problemas o que necesita atención permanentemente, basta con que usted deje de prestarle atención o de oír a esa persona e intente contarle algo suyo, para que esa persona "se borre" de su vida.
Las personas "tomadoras" suelen usar a la gente. Por lo general son personas muy inseguras, que muchas veces presentan un nivel de histeria y narcisismo muy importante. Necesitan llamar la atención, ser el centro de atención a cualquier precio, necesitan que uno siempre esté a su disposición y listo para escucharles o brindarles un consejo.
Y si usted se enferma, se ausenta o se siente mal y se retrae, las personas tomadoras o "usadoras", ya no podrán succionar su energía, por lo que usted dejará de servirles y difícilmente se acerquen a preguntarle qué le pasa.
Si usted tiene un problema e intenta compartirlo, estas personas huirán de su lado con cualquier excusa. A diferencia de los verdaderos amigos o de las personas que establecen vínculos de intercambio personal saludables, estas personas no tienen ningún interés en "dar", sólo les interesa recibir.
Por esta razón, una de las estrategias más eficaces para erradicar este tipo de parásitos de su vida, es precisamente "dejar de dar" y empezar a "demandar". Las personas tomadoras no disfrutan de los intercambios saludables. Como dijimos antes, sólo les interesa lo que pueden tomar o recibir de los demás, pero no tienen ninguna intención de dar nada a cambio. Y esto incluye cosas tan básicas como prestarle atención a otra persona o prestarle el oído.
Para la persona tomadora, los demás son menos importantes y todo el mundo debería estar pendiente de lo que él o ella necesita o hace. Las personas saludables, en cambio, tienen un sentido equilibrado del dar y el recibir. Disfrutan dar y recibir en igual medida, no abusan de la generosidad ni de la paciencia de los demás.
Finalmente, cabe destacar que los límites frente a una persona tomadora o usadora los debe poner cada uno. La persona que ama recibir sin dar nada, es decir, el "tomador", no es precisamente quién pondrá los límites a una relación abusiva, los límites debemos ponerlos nosotros.
Entonces, deje de dar tanto, aprenda a pedir y a recibir en igual medida.









americahb dijo
Nadie toma mas o menos de lo que uno esta dispuesto a dar al menos que uno lo permita asi deberia ser, la situasion contraria se presenta cuando no hemos aprendido a decir hasta aqui tomaras porque esto es lo que quiero dar, en la vida todo es un aprendizaje de hecho el tomador como le nombras, no ha aprendido a limitarce asi mismo ni a retribuir la dado, y no lo aprendera mientras nadie se enseñe. Por otra parte el dar es sastifactorio pero el solo dar por dar no vale de nada hay quiene basan su dependencia a otros dando exesivamente asi que es dificil el tema pero muy importante entenderlo en su esencia misma.
Besos de mil colores
GIA
4 Septiembre 2010 | 01:08 AM